Como Elegir tu Sistema de Iluminacion

El cultivo de cannabis necesita muchas horas de luz para desarrollarse en condiciones óptimas y lograr una gran producción.

El cultivo de interior te permite plantar cualquier variedad de cannabis en cualquier parte del mundo, durante todo el año, gracias al clima controlado y la iluminación artificial.

No vale cualquier luz para cultivar, ya que la planta necesita una intensidad y espectro de luz específicos para cada momento de su ciclo vital: esqueje, plántula, crecimiento o floración.

 

Cómo elegir un sistema de iluminación.

Antes de saber cómo elegir un sistema de iluminación, veamos con qué partes, se compone un sistema de iluminación para el cultivo de la marihuana. Existen diferentes sistemas de iluminación en el mercado, pero todos consisten principalmente en una fuente de alimentación, una bombilla, un reflector y accesorios de instalación.

Para elegir el sistema de iluminación más apropiado para nuestro cultivo debemos tener en cuenta: el espacio, el tipo de sistemas, la producción deseada, el gasto eléctrico, la bombilla, el reflector y el balastro.

 

1.- Espacio de cultivo.

Debes elegir el equipo con la intensidad apropiada a tu espacio de cultivo o podrías crear situaciones desagradables, como la pérdida de plantas. Para evitar esta incómoda posibilidad hemos creado un pequeño y muy sencillo gráfico, que te ayudará a elegir el sistema adecuado.

En este gráfico se pueden ver dos columnas, en la columna de la izquierda se encuentra el espacio disponible en metros cuadrados mientras que en la columna de la derecha se marca la potencia de la lámpara que se va a utilizar.

Puedes guiarte por este gráfico orientativo:

Espacio de cultivo

Potencia recomendada

0,5 metros cuadrados.

250 W.

1 metro cuadrado.

400 W.

1,5-2 metros cuadrados.

600 W.

3 metros cuadrados.

1000 W.

 

2.- Cantidad de marihuana seca que queremos conseguir.

Hay muchos cultivadores que confían en una fórmula hipotética para comprobar si la producción ha ido tan bien como esperaban. La producción de flores secas es proporcional al número de Watios que disponemos.

Ejemplo: Si usted está cultivando un metro cuadrado ( 1m2) usando una lámpara de 400W, su producto final es alrededor de 400g de flores secas.
1 Watio = 1 gramo.

Especificamos que esta norma no siempre se cumple a rajatabla, pero es un indicativo perfecto para saber si lo estamos haciendo bien.

La variedad que elijas para cultivar influye enormemente en el resultado de esta fórmula, te sugiero que elijas variedades que satisfagan tus expectativas. Recuerde que cantidad no siempre es sinónimo de calidad.

 

3.- Gastos eléctrico.

Los costes de la electricidad son un problema para todos los cultivadores de interior, los kits de iluminación, la ventilación y otros sistemas requieren una cantidad considerable de electricidad.

Con el avance de la tecnología asociada al cultivo de la marihuana hemos visto una gran evolución en los sistemas de iluminación, como los sistemas LED que a la larga están ganando la confianza de muchos cultivadores.

La última entrada en el mercado es la tecnología LEC, que resulta ser la revolución en el cultivo de cannabis, ya que permite tener los mismos o mejores resultados que el HPS consumiendo la mitad de la energía.

Pero no olvidemos los sistemas de iluminación por inducción magnética, que todavía no se utilizan mucho en el cultivo de la marihuana debido a su alto precio. Es cierto que circulan rumores de que los estudios y análisis de laboratorio revelan que tienen un producto final más natural que su primo HPS.

 

4.-Tipo de cultivo que queremos realizar.

Elegiremos un tipo de luces u otro dependiendo del tipo cultivo que vayamos a hacer: crecimiento, floración, esquejes, mantener plantas madre.

Con estas cuatro ideas claras ya podemos elegir qué tipo de bombilla y reflector queremos.

 

Cómo elegir la bombilla adecuada a nuestro cultivo:

Para cultivar cannabis se pueden utilizar diferentes tipos de bombilla, las más frecuentes son las de HPS (Alta presión de sodio), HM (Halogenuros metálicos), Fluorescentes, CFL (Luz fría) y los LEDS que poco a poco van ganando terreno.Â

Elegiremos un tipo de iluminación u otro dependiendo del consumo, rendimiento y aplicación que busquemos.

  • HPS o alta presión de Sodio– Se utilizan para la fase de crecimiento y floración, siendo mucho más efectivas para esta última fase. Las más comunes son las de 250, 400, 600 y 1000 Watios. Puedes usarlas durante 3 cosechas, a partir de ahí pierden intensidad y baja la producción. Las que producen mejor rendimiento son las de 600W seguidas por las de 400, 1000 y 250W. Una lámpara de 600W apoyada por una de 400W alumbra mejor que una de 1000W. Las bombillas de HPS alcanzan temperaturas altísimas, subiendo la temperatura de nuestro cultivo. Conseguirás disipar ese calor usando un reflector refrigerado que enfriará la bombilla y te permitirá acercar la luz más a las plantas. Al manipular este tipo de bombillas debemos esperar que se enfríen. Hay que evitar tocarlas con las manos desnudas porque se pueden fundir, usarmos un trapo o cartón para manipularlas.
  • HM o halogenuros metálicos– Se utilizan en crecimiento, siendo en esto más efectivas que las de HPS. Las más comunes son las de 250, 400 y 600 Watios. La duración de estas bombillas es inferior a la de HPS entre 2 o 3 cosechas, teniendo en cuenta que en vegetativo el tiempo por cosecha es inferior que en la floración. Este tipo de bombilla se funde fácilmente si una vez está encendida la apagas y la vuelves a encender sin que se haya enfriado, pudiendo explotar. También alcanzan unas temperaturas altísimas incrementando la temperatura del espacio de cultivo, con reflectores refrigerados podemos controlar este problema.
  • Fluorescentes.- Los tubos fluorescentes se utilizan para iluminar esquejes y el mantenimiento plantas de madre, también se usan como complemento para la iluminación lateral. Los más comunes son los de 18 y 36 Watios. No todo los fluorescentes son válidos para cultivar, existen gamas específicas para las plantas com Sylvania Grolux y trifósforo. Este tipo de iluminación trabaja a una temperatura baja.
  • CFL.- Conocidas como luz fría, estas bombillas apenas generan calor y tienen un consumo verdaderamente bajo. Se utilizan en crecimiento y floración, pero desarrollan mejor su potencial en crecimiento. Es una opción excelente para el mantenimiento de madres y esquejes. Las más comunes son las de 105, 150, 200 y 250 Watios.
  • Leds.- La iluminación del futuro y del presente para muchos.Se utilizan para todo el ciclo de vida de la planta. Este tipo de bombillas adaptan su espectro a la que necesitan las plantas en cada momento del día.Su precio es elevado pero el ahorro energético lo compensa, un 60% menos de consumo con una vida útil de hasta 50.000 horas. Trabajan a una temperatura bajísima. Hay quien utiliza tiras de Leds para la iluminación lateral de las plantas usando distintos espectros como el rojo, azul y blanco.
  • LEC – CMH.- La última entrada en el mercado y ya en muchos cultivadores que se han convertido a los sistemas de iluminación LEC o CMH, todo promete bien, para estos nuevos sistemas. Las lámparas LEC o CMH se basan en el Halogenuro Metálico Cerámico, creado en los años 80 y en pocos años está sustituyendo a los sistemas HPS. La alta potencia de una bombilla LEC 315W se compara con una lámpara HPS de 600W, al igual que una bombilla LEC 630W se compara con una HPS de 1000W.

 

Cómo elegir el reflector adecuado a nuestro cultivo:

El reflector se encarga de reflejar la luz de la bombilla que sale hacia arriba. Elegir el reflector adecuado nos aportará mayor producción.

Los reflectores deben estar siempre bien limpios para aprovechar al máximo la potencia de la bombilla.

Los más comunes son:

  • Reflectores abiertos, son los más económicos pero respecto a los demás tienen bastantes pérdidas de lúmenes.
  • Reflectores de gran alcance, reparten la luz aumentando el espacio de cultivo como el reflector de alas de gran alcance que además dispone de un escudo térmico para disipar el calor de la bombilla y poder acercarlo más a las plantas.
  • Los reflectores refrigerados ayudan a reducir la temperatura de cultivo conectándolos a la extracción, de esta manera puedes colocarlos más cerca de las plantas. Existen de varios tipos pero los más populares son los Cool tube aunque existen otros modelos todavía más efectivos como el Cool tube Pro, Spoetnik, etc.

Una vez hemos decidido el tipo de bombilla y reflector que queremos sólo nos falta elegir un balastro para alimentarla debidamente.

 

Cómo elegir el balastro adecuado a nuestro cultivo:

Los balastros o mal llamados transformadores sirven para regular la potencia de arranque de la bombilla y mantener la intensidad en línea, ya que la potencia a la que sale la luz del enchufe no es suficiente para arrancar las bombillas de muchos vatios como las que se emplean para cultivo de interior.

Los balastros más utilizados en el cultivo de cannabis son:

  • Balastro magnético.- Es el más utilizado y económico. Se calientan con el funcionamiento y si son de baja calidad generan ruido y en ocasiones un cortocircuito. Existe un tipo de balastro magnético de seguridad que viene equipado con fusibles y un sistema de aislamiento contra el ruido.
  • Balastro digital.- Este tipo de arrancador produce menos ruido y menos calor que los magnéticos. Aumenta la potencia de las lámparas en un 30% y alarga su vida útil, sin duda es un gran avance.
  • Balastro digital con regulador.- Tiene las mismas características que un balastro digital pero además dispone de un regulador para darle mayor o menor intensidad a la bombilla según las necesidades de nuestro cultivo. Son algo más caros pero a la larga merece la pena la inversión.

Cinco consejos a la hora de instalar los balastros:

  1. ATENCIóN!! No debemos tocar los balastros mientras están conectados, contienen una gran cantidad de electricidad fluyendo en su interior.
  2. Para que la temperatura del balastro no influya en nuestro espacio de cultivo se pueden instalar fuera del mismo.
  3. Las conexiones del cableado deben de estar bien hechas para que no pierdan nada de potencia.
  4. No intentes usar balastros con lámparas de mayor potencia, cada balastro es específico para un tipo de lámpara, modificarlo puede traer consecuencias graves como un cortocircuito.
  5. Cada balastro lleva un diagrama que muestra cómo debe de instalarse, en el caso de que no estemos familiarizados con este tipo de diagrama, hemos de preguntar al proveedor (vendedor) para que nos aconseje.

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