Secado y curado

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La cosecha de las plantas de cannabis es la etapa más esperada por los cultivadores. En esta parte, después de varios meses de excelentes cuidados, podrán ver el resultado de su trabajo y disfrutar del aroma y el sabor de su marihuana.

Una vez completada la faena de cultivo y tras recoger la cosecha hay un proceso clave que puede terminar de consolidar el éxito de todo el trabajo previo o estropearlo. Se trata del secado y el curado de las plantas.

Resulta que las plantas cannabis frescas tienen un 75% de agua, por lo tanto es necesario evaporar todo ese líquido para poder disfrutar de los cogollos. ¿Cómo se elimina esa cantidad de agua?, a través del proceso de secado y curado.

Esta es una tarea que debe realizarse con mucha paciencia. El agua de las plantas cannabis debe reducirse del 75% al 10 ó 15% como máximo. Este proceso puede tomar aproximadamente entre 14 y 15 días.

Para realizar el secado se debe escoger un lugar que tenga las condiciones adecuadas, debe ser medianamente aislado, para no despertar alarmas, pues durante el secado, las plantas de cannabis emanan un olor bastante fuerte. También procura que haya ventilación y que la temperatura no supere los 27 grados centígrados.

El cuarto de secado debe permanecer a oscuras y se tiene que evitar la humedad para impedir que aparezcan los hongos que puedan dañar nuestros preciados cogollos.

Durante el secado puedes colgar las plantas de marihuana completa o colgar las ramas por separado. Cuida que estas no se rocen entre sí porque ésto puede propiciar las condiciones necesarias para que aparezcan hongos. La circulación de aire en la faena de secado es de vital importancia así que debes ponerle bastante cuidado.

Finalmente, sabrás si tu cannabis está seco cuando el tallo se quiebre con facilidad.

Una vez secadas las plantas, viene el proceso de curado, suele demorar entre cuatro y ocho semanas.

El curado consiste en colocar en un frasco hermético de vidrio los cogollos, es importante que tenga una abertura adecuada para que puedas manipularlos. Mide este espacio introduciendo el puño de tu mano. Los cogollos no deben quedar apretados en el frasco porque necesitan aire.

Ubica los frascos en un lugar fresco y oscuro. Abre diariamente el frasco donde están tus cogollos y déjalo durante una hora aireandose, verifica constantemente que no aparezcan hongos.